viernes, 6 de febrero de 2009

Humor que me haces mal, y sin embargo te quiero.

Estabamos viendo una película en la cama, la nena dormida ya.

La película en cuestión no estaba ni muy buena ni muy mala. En otras palabras, si no habia nada mejor que hacer, era una buena manera de pasar el rato.

Pero llegó la pausa comercial y me tenté con recorrer con caricias su cuerpo.
Ella respondió muy sensualmente, y la película quedó, lógicamente, relegada al olvido. Como también es de suponer, también olvidamos apagar el televisor.

Asi fue que en medio de nuestros juegos amorosos, alcanzamos a oir la potente voz de un locutor que decia algo como "Debido a la sequía que afecta a la producción agraria, el gobierno nacional ha decidido, en forma excepcional, diferir el pago de los impuestos a las ganancias, bienes personales y ganancia mínima presunta a los productores de trigo, maiz, girasol, soja, papa...bla, bla, bla..."

No pude reprimirlo. La pregunta salió de mi boca antes de pensar sus consecuencias:

"¿Cómo? ¿y la batata?

lunes, 19 de enero de 2009

Una voz en el teléfono

Lara sostiene una conversación telefónica indescifrable para mi. Creo que estoy en el horno.

miércoles, 14 de enero de 2009

Lara tomando mate

No es el video que pensaba subir, pero puede tomarse como un adelanto.

Sepan disculpar el derroche de baba, soy padre primerizo.

Y de la nena mas linda del universo.

martes, 6 de enero de 2009

Polémicas

Tengo la curiosa habilidad de desatar polémicas entre mis amigos.
No es que lo haga deliberadamente, simplemente sucede.

Hace poco tiempo, manifesté cándidamente en un mail a mis amigos, que el té es para los enfermos. No me voy a tomar el trabajo de buscar el mail para ser preciso porque no tiene mayor sentido, pero entre las razones que expuse fue que sólo un pueblo tan insulso como el inglés puede declarar al té como su bebida tradicional y hacer la ceremonia del "five o'clock tea". Otro ejemplo es el pueblo chino, una cultura que apenas conozco por lo que se dice en algún libro que he leido como "El último emperador" y otro del que no recuerdo el título, pero se trataba de una investigadora que tiene que resolver un caso de asesinato en EEUU donde la víctima era un joven hijo de un magnate chino. Convengamos que los chinos son un pueblo peculiar...

La catarata de insultos que recibí fue abrumadora. Opiniones a favor de ese brebaje inmundo del tenor de "aguante el té, a vos no te gusta porque sos viejo y puto" sólo lograron convencerme de que el té definitivamente es para los enfermos.

Otra vez sucedió que una de mis amigas tuvo la ocurrencia de escribir "como te manifesté ut supra, bla, bla, bla". Consecuentemente yo tuve la poco feliz idea de responderle con un mail plagado de locuciones latinas. En lugar de alabar mi encomiable esfuerzo (por si no queda claro, nunca estudié latín, de modo que la escritura de ese mail requirió que sacrifique bastante tiempo) se dedicaron a menoscabar nuevamente mi juventud y hombría (a esta altura, creo que es una obsesión que tienen, los muy hijos de puta)

Coraje, la culpa fue mia por dar perlas a los chanchos, como advierte el buen Mateo.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Convenciones

Aprendí que lo primero que se pone para condimentar una ensalada es la sal y el vinagre y que conviene revolver esta mezcla antes de agregar el aceite, porque al ser la sal soluble en el vinagre se logra una distribución mas homogénea. En cambio si se pega la sal al aceite, distribirla es mas difícil.

Aprendí que bajar la tapa del inodoro reduce la emanación de los malos olores que proceden del mismo.

Aprendí que es conveniente dejar bajar a los que salen del subte o el tren, para que después los que suben lo hagan mas rápido y cómodamente.

Y como estas, algunas otras convenciones más, de mayor o menor utilidad.

Algo que no domino bien aún es el arte de combinar la ropa. Será que para que yo aprenda algo, necesito ver la utilidad de eso, o al menos la conveniencia.

He recibido las más ácidas críticas sobre mi manera de vestir de parte de mi mujer, con la aseveración de que tal camisa "no va" con tal pantalón, que tal chomba "no combina" con tal o cual cinturón, que "como se me ocurría" ir en ojotas a un cumpleaños. Y eso que eran mis ojotas de salir!.

Pero a fuerza de repetición, voy enganchandole el yeite a eso de que cuando me pongo una malla de baño no "queda bien" ir de zapatos. Aunque la función que yo pretendo de esas prendas sea perfectamente satisfecha, esto es, la malla para que no se me vea el pirulín, y los zapatos para no pincharme los pies.

Pero lo indescifrable para mi es la pasmosa cantidad de distintos artículos de indumentaria femenina que existen y para qué sirve cada uno.

A ella le costaba entender que yo desconociera que es un capri. Que no sepa que un chal y una bufanda son cosas completamente diferentes. Un día trate de explicárselo así:
para mí la ropa se distingue del trapo por los botones.

Ese dia aprendí el significado de las palabras excomunión y hereje.

Le gustó? Lo siento. Quizás tenga mas suerte con otros artículos. Aunque lo más probable es que no.

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