miércoles, 26 de noviembre de 2014

Un error imperdonable


Lo trataste de idiota, de imbécil, de estúpido. Le dijiste inútil,  que es un cero a la izquierda, un diario de ayer, un boleto vencido, un cuatro de copas.  Que no sirve ni servirá para nada, que es un despilfarro cada gota de oxígeno que consume. Que es un error de la naturaleza, que esa es la única explicación para entender como pudo ser el mejor entre millones de espermatozoides.

Pero todo eso te lo puede perdonar.

Lo que no te va a perdonar nunca- porque nunca va a dejar de molestarle, porque nada de eso le duele tanto- es que nunca te hayas dado cuenta de lo que le decías, hija de puta.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Una curiosidad anacrónica

The opposite of love is not hate, it's indifference. 
The opposite of beauty is not ugliness, it's indifference. 
The opposite of faith is not heresy, it's indifference. 
And the opposite of life is not death, but indifference between life and death
Elie Wiesel


Armando quiso apoyar el celular sobre la mesa. Para hacerlo, quitó un vaso y un plato que estaban allí para hacer lugar, y así descubrió un papel que llamó su atención. Una nota manuscrita, una curiosidad anacrónica, podría decirse. Leyó:

Armando: No doy más. Hace mucho, durante una discusión, te exigí que seas claro, que me digas que era lo que estaba pasando ¿te acordás? No, ¡qué te vas a acordar...!. ¿Cuanto hace que no hablamos? Entre nosotros ya no hay sino supuestos, presunciones, prejuicios, malas interpretaciones, conjeturas, ambigüedades, vaguedades...así  comunicarnos se hace cada día más difícil, Armando. Peor aún: si hasta hace un tiempo era difícil, ahora es imposible  porque ya ni siquiera logramos entablar una conversación. Ayer superamos el límite, por eso me voy. No tolero la imagen de llegar a casa y encontrarte a vos sumido en una comunicación con no sé quién en ese puto teléfono, que me saludaras mecánicamente, sin prestarme la más mínima atención...sentí que te molestaba, que te interrumpía. Preparé la cena y no me hablaste una palabra, no sé si alguna vez quitaste la vista de la pantalla de ese estúpido celular. Te vi llevarte el tenedor a la boca varias veces, sin nada en el tenedor, porque ni a eso le prestaste atención. Me fui a la cama, y me dormí escuchando que vos tecleabas algo en la computadora, en el living. Ni sé si te acostaste. Cuando desperté esta mañana ya no estabas, claro, porque te habías ido a trabajar. ¿Qué pasa, Armando? ¿Qué nos pasó? No entiendo esta situación, solamente sé que no la tolero más. Voy a estar en la casa de Cinthia unos días, después no sé. Si querés nos vemos el miércoles, que es feriado, y hablamos. Dejar pasar un par de días nos va ayudar a reflexionar, creo. Espero. No sé. Chau.


Laura.

Perplejo, Armando dejó la nota nuevamente en la mesa y fue a la heladera a servirse algo para tomar. Miró el calendario pegado en la puerta de la heladera y comprobó que el último feriado había sido el miércoles de hacía tres semanas. -Con razón!!!! Que tipa boluda - pensó en voz alta-...si quería que habláramos ¿por que no me mandó un whatsapp?

lunes, 14 de octubre de 2013

Reflexiones

Se detuvo frente a mi y me miró de frente. Llevaba el pelo rubio recogido en un rodete muy alto, que le dejaba toda la cara descubierta. Se la veía demacrada, pero eso es lo usual con todos los que pasan por aquí, casi siempre llegan tras haber viajado bastante.

miércoles, 3 de julio de 2013

Tripleta

Un triplete o tripleta (también conocido por su nombre en inglés hat-trick) es, en los deportes, lograr un objetivo del juego un total de tres veces.
El origen del término, según Wikipedia, se remonta a 1858, cuando un jugador de cricket logró eliminar a tres bateadores del equipo contrario con lanzamientos consecutivos.

El término se extendió a otros deportes y en particular al fútbol. Se dice entonces que  un jugador hace un hat-trick cuando marca tres goles en un mismo partido. Y es una tradición que cualquier aficionado al fútbol conoce que el jugador que anota un hat-trick está autorizado para llevarse la pelota del partido de recuerdo. 

Bien, ahora vamos a la anécdota.

Hacía mucho tiempo que yo no ingresaba a una cancha a jugar al fútbol. Y lo digo así a propósito, no por decirlo en forma complicada. Sería un insulto al deporte decir que yo alguna vez "jugué" al fútbol.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Nandez

Íbamos en el auto, no importa adónde. En la radio sonaba algo, tampoco importa qué.
Desde el asiento de atrás la menor de las nenas pidió, como ya es costumbre desde hace unos meses, con una voz engañosamente dulce: "nandez, papá!". Como si no supiera que decía, por el puro gusto de regodearme en el triunfo, de hacerte morder el polvo de la derrota, le pregunté:
-¿Querés escuchar el hijo de Hernandez, mi amor?
-¡Ziiiii!!!
Y sonó, otra vez, "El hijo de Hernandez", de los uruguayos de El Cuarteto de Nos.

En tu cara. En tu verde y estúpida cara que salta y salta, sapo Pepe.

Le gustó? Lo siento. Quizás tenga mas suerte con otros artículos. Aunque lo más probable es que no.

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