El sábado pasado tuvimos el siguiente diálogo, ella en su habitación y yo en el living, a pocos metros (*):
Lara: apliupiclaplamente!
Yo: Qué, Lara?
Lara (enfáticamente): apliupiclaplamente!
Yo (tratando de seguirle la corriente): Ahhh. Y mucho? Era color rojo?
Lara (Silencio. Mirándome como diciendo: vos me estás tomando el pelo, salame?)
Yo (consumado salame y baboso): Sos hermosa!
Lara: Qué?
Yo; Que sos hermosa, mi amor!
Lara: Ah.
Se dio vuelta y siguió jugando. Es que yo también, la interrumpo con cada pavada!