Me cuesta creer que seas tan energúmeno, Mono.
Todo cambia, ¿no lo ves?¿vos vivís adentro de un termo, acaso?
Sos un pibe joven, Mono, eso es lo más raro.
Si fueras un carcamán como yo, bueno, que se yo, sería más comprensible, antes las cosas se veían diferente.
Te aseguro que decirle "puto" a uno era una afrenta jodida. Pero jodida en serio.
Todo cambia, y te vas a sorprender de lo rápido que cambia todo, Mono. Creéme.
Mirá, hace 20 años pensar en que dos tipos se puedan casar era algo de ciencia ficción y sin embargo acá estamos. ¿Y quien puede dudar que lo que está muy bien es lo de ahora?
Antes estábamos equivocados, hasta un cuadrado y prejuicioso como yo lo entiende hoy.
Y te lo digo con vergüenza, Mono, yo era muy prejuicioso con ese tema.
Para mi eran enfermos.
En cambio yo juraría que los pibes como vos, Mono, hoy lo comprenden mejor que los vetustos como yo, ustedes lo toman o deberían tomarlo como algo más natural....
Por eso me extraña tanto, Mono. Ya entendimos que no está bien discriminar a otro por ser puto....
¿Como le vas a decir "te voy a matar, puto de mierda"?
Si me dijeras que es hincha de Platense, ¡bueh, vaya y pase!... pero por puto no, nene, eso es una barbaridad....
jueves, 15 de julio de 2010
viernes, 2 de julio de 2010
Ayudante
Un ayudante, lo que se entiende por un ayudante, siempre está un paso adelantado.
Si ves que voy a sacar esta pieza, Mono, vos tenés que ir a buscar la caja roja, la de las llaves tubo, porque va de suyo que voy a precisarlas.Y eso sin que yo tenga que pedírtelo. Eso hace un ayudante.
Te diría que el ayudante es para el mecánico lo que el instrumentador quirúrgico es para el cirujano.
Si, dije instrumentador, no instrumentista. Instrumentista es el que ejecuta un instrumento musical.
Lo sé porque yo sali un tiempo con una que era instrumentadora, que yo le decía instrumentista a propósito, porque tocaba muy bien el órgano...jejejeje...que épocas, no me hagas acordar.Pero pará un poquito, que estábamos hablando de otra cosa, Mono.
¡Como te gusta irte por las ramas, ¿eh? ¡no por nada te digo "mono"!, no es cierto Monito?...
Retomando, te decía que el ayudante tiene que tener las herramientas al lado del mecánico, listas para cuando el mecánico las necesita. Yo te pido la llave inglesa, Mono, y chac! (1) ahí tiene que estar.
Inmediato.
Ins-tan-tá-ne-o.
Como cuando pide una herramienta el cirujano.
Imaginate que el cirjano pide la pinza kocher(2) y el instrumentador le dice "si, como no, espere que voy a buscarla al segundo piso"....no, querido, la pinza tiene que estar ahí "ipso facto" o se le desangra el paciente.
¿Entendés o no entendés, Mono? Un paso adelante. Siempre. Vos tenés que ver la necesidad antes que yo, Mono. Asi, chac! chac! chac!(1)
Te falta Mono, te falta bastante pero yo te voy a sacar bueno. Lo que pasa es que yo tengo tantos años de taller ya, que a veces me olvido que sos un pibe y estás empezando. Si fueras un ayudante, Mono, yo no necesitaría decirte que este mate está intomable, ¿me seguís?. Anda a calentar el agua, haceme la caridad....
Notas
(1) Sonido de un chasquido de dedos
(2)Imagen de una pinza kocher curva. Una de las más clásicas pinzas hemostáticas(3), que reciben su nombre por quien se presume es su inventor, Emil Theodor Kocher
(3)hemostasia. (Definición RAE)
1. f. Med. Detención de una hemorragia de modo espontáneo o por medios físicos, como la compresión manual o el garrote, o químicos, como los fármacos.
viernes, 18 de junio de 2010
Técnico
Soy técnico, Mono. Es así.
Un técnico no se contenta con lo evidente, Mono. El técnico, si es más o menos bueno, ve mas allá del cartel. Así me enseño un profesor hace años. El técnico ve el cartel de una curva en la ruta y ve que el cartel debe ser de un material y pintura especial para resistir el sol y el frío extremo, la erosión del viento, que debe estar a una cierta distancia de la curva para darle tiempo al conductor a prepararse, pero no más, para que el conductor no se distraiga entretanto...que tiene que estar a una altura que resulte bien visible, y alejado de la ruta para que no sea peligroso, que el poste que lo sostiene tiene que ser suficientemente fuerte para que no se quiebre por la mitad en una colisión porque se metería dentro del habitáculo del auto que lo embiste, que la base tiene que ser suficientemente débil para que un auto pueda arrancarlo para minimizar el impacto...todas esas cosas ve un técnico, Mono. No se conforma con lo evidente, ¿entendés?.
Yo veo que esa bosta no arranca, Mono, pero tengo que saber por qué funciona mal.
Un técnico no rompe excepto que sea imprescindible. ¿Me seguís, Mono? Un técnico desarma, ¿entendés?Desarma para entender como funciona y lo arregla. Y a esto quería llegar, Mono. Yo quiero arreglar esa bazofia, porque soy técnico, por eso tengo que abrirla. Pero la carcaza de esa porqueria que tenes ahi arriba no tiene tornillos, ni abrazaderas, ni clavos... nada... está sellada, Mono... no tengo otra opción.
Te tengo que romper la cabeza.
Un técnico no se contenta con lo evidente, Mono. El técnico, si es más o menos bueno, ve mas allá del cartel. Así me enseño un profesor hace años. El técnico ve el cartel de una curva en la ruta y ve que el cartel debe ser de un material y pintura especial para resistir el sol y el frío extremo, la erosión del viento, que debe estar a una cierta distancia de la curva para darle tiempo al conductor a prepararse, pero no más, para que el conductor no se distraiga entretanto...que tiene que estar a una altura que resulte bien visible, y alejado de la ruta para que no sea peligroso, que el poste que lo sostiene tiene que ser suficientemente fuerte para que no se quiebre por la mitad en una colisión porque se metería dentro del habitáculo del auto que lo embiste, que la base tiene que ser suficientemente débil para que un auto pueda arrancarlo para minimizar el impacto...todas esas cosas ve un técnico, Mono. No se conforma con lo evidente, ¿entendés?.
Yo veo que esa bosta no arranca, Mono, pero tengo que saber por qué funciona mal.
Un técnico es curioso, Monito. Es curioso pero no con la curiosidad malsana del nene que rompe el chiche nuevo para verlo por dentro y dejarlo roto. No, Mono, no es así. Fijate, yo de chico desarmé un autito a cuerda para ver el mecanismo de resorte porque necesitaba arreglarlo. Y después lo volví a armar y ahí está, si lo querés ver, seguro que sigue funcionando todavía.
Un técnico no rompe excepto que sea imprescindible. ¿Me seguís, Mono? Un técnico desarma, ¿entendés?Desarma para entender como funciona y lo arregla. Y a esto quería llegar, Mono. Yo quiero arreglar esa bazofia, porque soy técnico, por eso tengo que abrirla. Pero la carcaza de esa porqueria que tenes ahi arriba no tiene tornillos, ni abrazaderas, ni clavos... nada... está sellada, Mono... no tengo otra opción.
Te tengo que romper la cabeza.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Epitafios para Ernesto
El protagonista de la entrada anterior está dando las últimas vueltas a la pista, como varios acotaron. Por eso con un amigo de la casa, el talentoso Thotila, estuvimos pensando que es buen momento para pensar alguna frase para ilustrar la lápida de su última morada.
- Marta: Decime lo que quieras ahora.
- Ahora sí que estoy durísimo.
- Alégrate, Marta, finalmente he dejado todos los vicios.
- Lo unico que lamento es haber pagado el lomo tan caro.
- Gracias, no quiero mas.
- Dejé el alcohol, las mujeres, la droga...Esto no es vida...
- La primer riqueza es la salud, morí pobre.
- A ver si asi me dejan tranquilo.
- Tu ruta es mi ruta, o mi ruta es tu ruta.. no me hagas caso, estoy roto.
- Lo bueno de estar en el infierno es que ya no necesito fósforos para encender los fasos.
- Nunca nadie se animo a tanto en tan poco.
- Aquí yace Ernesto, devoto alcohólico, amado comensal, conocido cliente de casas de burlesque.
- Hasta siempre mi adorada Hepatalgina.
- Sabia que ir al medico me iba a hacer sonar.
- ¿Que cómo estoy? me la paso acá tirado... sin hacer nada en todo el día. Yo pensaba que morirme iba a ser un cambio en mi rutina.
lunes, 17 de mayo de 2010
Dolor de muelas
La segunda botella de whisky no había logrado remitir el dolor, y todo indicaba que la última muela que le quedaba no le duraría mucho tiempo.
Años de descuido de su higiene dental, sumado a la persistente ingesta de alimentos ricos en azúcar habían dejado su boca como un conjunto de bolos luego de un buen lance: unos pocos dientes se mantenían en su lugar, y de ellos, un par se tambaleaban.
Aunque debo corregirme: años de afición al cigarrillo los había teñido de un color oscuro, por lo que la imagen más cercana sería la de un boscaje quemado.
El dolor, implacable, no se rindió siquiera a las desproporcionadas dosis de ketamina y PCP, drogas que ya hacia meses que consumía.
Su cuerpo, flácido por la falta de ejercicio y la deplorable dieta, se revolvía en poses de lo más extrañas como si eso pudiera calmarlo.
Las sienes le latían, pero eso bien podría deberse a la hipertensión que sufría desde hace años. Se la diagnosticaron el mismo día que le recomendaron bajar el consumo de grasas y sal, por su alarmante ateroesclerosis. Consejo que naturalmente desoyó con una obstinación fanática.
- Ernesto, ¡no podés seguir así! ¡tenés que ir al dentista!
-¡Dejáme de joder, Marta! ¿Por qué no te ocupás de tus cosas? ¡No puede ser que siempre estés opinando sobre lo que los demás tienen que hacer! ¡No puede ser que tengas que meterte en todo! ¡No es sano, Marta! ¡No es sano!
Años de descuido de su higiene dental, sumado a la persistente ingesta de alimentos ricos en azúcar habían dejado su boca como un conjunto de bolos luego de un buen lance: unos pocos dientes se mantenían en su lugar, y de ellos, un par se tambaleaban.
Aunque debo corregirme: años de afición al cigarrillo los había teñido de un color oscuro, por lo que la imagen más cercana sería la de un boscaje quemado.
El dolor, implacable, no se rindió siquiera a las desproporcionadas dosis de ketamina y PCP, drogas que ya hacia meses que consumía.
Su cuerpo, flácido por la falta de ejercicio y la deplorable dieta, se revolvía en poses de lo más extrañas como si eso pudiera calmarlo.
Las sienes le latían, pero eso bien podría deberse a la hipertensión que sufría desde hace años. Se la diagnosticaron el mismo día que le recomendaron bajar el consumo de grasas y sal, por su alarmante ateroesclerosis. Consejo que naturalmente desoyó con una obstinación fanática.
- Ernesto, ¡no podés seguir así! ¡tenés que ir al dentista!
-¡Dejáme de joder, Marta! ¿Por qué no te ocupás de tus cosas? ¡No puede ser que siempre estés opinando sobre lo que los demás tienen que hacer! ¡No puede ser que tengas que meterte en todo! ¡No es sano, Marta! ¡No es sano!
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